Guerras mundiales. Fanatismo. La democracia en crisis

La Gran Guerra (1914-1918) llevó a la civilización a límites morales nunca antes imaginados: el desprecio por la vida, la deshumanización y el exterminio del contrario. 
Terminado el conflicto los partidos de masas fomentaron el fanatismo: discursos idealizados, adulación del líder, radicalización política extrema de la sociedad, exaltación de lo heroico, la lucha por un ideal hasta sus últimas consecuencias.El culto a la violencia, el sacrificio y el altruismo hipnotizaron a gran parte de los jóvenes que se posicionaron y enfrentaron en torno a dos grandes bloques: fascismo versus comunismo

Débiles democracias

Escriben Almond y Verba (en 1963), que los principios ilustrados se han visto sacudidos globalmente en dos ocasiones durante el siglo XX: las conocidas guerras mundiales. Tras la primera, surgieron “serias dudas acerca de la inevitabilidad de la democracia en Occidente” y no se podía “estar seguros de que las naciones del continente europeo lleguen a descubrir una forma estable de proceso democrático que se acomode a sus instituciones sociales y a su cultura particular”. Si no se asientan las democracias, habrá violencia. Tras la segunda guerra mundial surgirán “los estallidos nacionales en Asia y en África”. El tercermundismo no se pintaba demócrata.

Partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones no tardaron en preparar sus secciones juveniles: los más dispuestos, los más valientes, los más contentos, los menos críticos… Así se crearon auténticas milicias paramilitares armadas que no se escondían y montaban sus espectáculos por calles y plazas: consignas, himnos, música, desfiles, marchas, uniformes, banderas, acciones, armas, tiroteos…
La fractura social era casi total. Apenas quedaba resquicio para el diálogo político y se generalizó que la “conquista del poder” no podía realizarse de otra manera que no fuera a través de la violencia. 

El periodo de entreguerras, con la crisis económica de 1929 por bandera, fomentó el desprecio a los valores democráticos. Se culpaba al sistema de no saber resolver los problemas. La desesperación de millones de trabajadores sin recursos iba en aumento. No se oteaba ningún atisbo de futuro para los más jóvenes. Todo era un “suma y sigue” hasta la explosión final. 
Siguen escribiendo Almond y Verba: “un proceso por el que la humanidad, en sólo una pequeña parte de la superficie terrestre, ha avanzado trabajosa y confusamente para domar la violencia de un modo razonable y humano, y se ha movido casi a ciegas hacia su transformación en un instrumento constructivo, capaz de servir a todos los intereses”. Pero aquel no parecía el momento de las democracias.

Spain is not different

En España no fue diferente. Por el país patrullaban: milicias socialistas, comunistas y anarquistas; el carlismo tenía al requeté, estaba Falange, los Escamots de ERC y el PNV contaba con los Mendigoxales.
A principios de los años veinte, el PNV camina hacia el posibilismo autonómico y los más radicales (descontentos por ello) provocan las primeras escisiones. Primero fundan Aberri, con Eli Gallastegui a la cabeza y, en los años treinta, surge la Euzkadi Mendigoxale Batza (Federación de Montañeros de Euskadi) conocidos como los Jagi-Jagi. Estos grupos siguen las pautas comunes del momento: discursos violentos, entrenamientos en el monte, himnos, desfiles, marchas, uniformes, banderas, acciones, armas, tiroteos…Con gran parte de la sociedad civil movilizada, fanatizada y paramilitarizada; se fomentaron insurrecciones, golpes de estado, revoluciones y guerras civiles por Europa. 
La Gran Guerra llevó a la civilización a límites morales nunca antes imaginados… y Europa se preparó para una segunda parte más bestial si era posible. Treinta años más tarde, los jóvenes de ETA lanzaron un cabo a la historia e intentaron legitimar sus fechorías enlazándose con aquellos Jagi-Jagi. Pero no eran lo mismo.
En una cosa sí se parecían: en la cultura de la violencia.

Fuentes: (ir a fuentes)

Violencia y represión en la retaguardia. Miguel Ors y José Miguel Santacreu
Pardines. Cuando ETA empezó a matar. Gaizka Fernández Soldevilla, Florencio Domínguez 
Doce lecturas fundamentales de Ciencia Política. En su edición original: G. A. Almond y S. Verba, The Civic Culture, cap.1, "An Approach to Political Culture", Priceton University Press, 1963.
Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Gaizka Fernández Soldevilla

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