Guerras mundiales. Fanatismo. La democracia en crisis
Terminado el conflicto los partidos de masas fomentaron el fanatismo: discursos idealizados, adulación del líder, radicalización política extrema de la sociedad, exaltación de lo heroico, la lucha por un ideal hasta sus últimas consecuencias.El culto a la violencia, el sacrificio y el altruismo hipnotizaron a gran parte de los jóvenes que se posicionaron y enfrentaron en torno a dos grandes bloques: fascismo versus comunismo.
Débiles democracias
Escriben Almond y Verba (en 1963), que los principios ilustrados se han visto sacudidos globalmente en dos ocasiones durante el siglo XX: las conocidas guerras mundiales. Tras la primera, surgieron “serias dudas acerca de la inevitabilidad de la democracia en Occidente” y no se podía “estar seguros de que las naciones del continente europeo lleguen a descubrir una forma estable de proceso democrático que se acomode a sus instituciones sociales y a su cultura particular”. Si no se asientan las democracias, habrá violencia. Tras la segunda guerra mundial surgirán “los estallidos nacionales en Asia y en África”. El tercermundismo no se pintaba demócrata.
Partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones no tardaron en preparar sus secciones juveniles: los más dispuestos, los más valientes, los más contentos, los menos críticos… Así se crearon auténticas milicias paramilitares armadas que no se escondían y montaban sus espectáculos por calles y plazas: consignas, himnos, música, desfiles, marchas, uniformes, banderas, acciones, armas, tiroteos…
La fractura social era casi total. Apenas quedaba resquicio para el diálogo político y se generalizó que la “conquista del poder” no podía realizarse de otra manera que no fuera a través de la violencia.
Siguen escribiendo Almond y Verba: “un proceso por el que la humanidad, en sólo una pequeña parte de la superficie terrestre, ha avanzado trabajosa y confusamente para domar la violencia de un modo razonable y humano, y se ha movido casi a ciegas hacia su transformación en un instrumento constructivo, capaz de servir a todos los intereses”. Pero aquel no parecía el momento de las democracias.
Spain is not different
A principios de los años veinte, el PNV camina hacia el posibilismo autonómico y los más radicales (descontentos por ello) provocan las primeras escisiones. Primero fundan Aberri, con Eli Gallastegui a la cabeza y, en los años treinta, surge la Euzkadi Mendigoxale Batza (Federación de Montañeros de Euskadi) conocidos como los Jagi-Jagi. Estos grupos siguen las pautas comunes del momento: discursos violentos, entrenamientos en el monte, himnos, desfiles, marchas, uniformes, banderas, acciones, armas, tiroteos…Con gran parte de la sociedad civil movilizada, fanatizada y paramilitarizada; se fomentaron insurrecciones, golpes de estado, revoluciones y guerras civiles por Europa.
Fuentes: (ir a fuentes)
Violencia y represión en la retaguardia. Miguel Ors y José Miguel Santacreu
Pardines. Cuando ETA empezó a matar. Gaizka Fernández Soldevilla, Florencio Domínguez
Doce lecturas fundamentales de Ciencia Política. En su edición original: G. A. Almond y S. Verba, The Civic Culture, cap.1, "An Approach to Political Culture", Priceton University Press, 1963.
Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-1994). Gaizka Fernández Soldevilla
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